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miércoles, 14 de mayo de 2008

La piratería en Canarias


Los inicios de la piratería en Canarias
El auge de la piratería va asociada al descubrimiento y la posterior explotación de América y a los conflictos entre las grandes potencias. Aunque los piratas, en teoría, estaban fuera del control y del amparo de cualquier nación, éstas se aprovechaban, e incluso llegaban a apoyarlos, siempre que las víctimas fueran sus más acérrimos enemigos, por lo que a veces se puede confundir la diferencias entre un pirata y un corsario. Las islas Canarias y Azores se convirtieron en lugares estratégicos en las rutas marítimas de Europa, América y Asia (en la ruta hacia el Océano Índico bordeando África). Los preciados tesoros y especies de la nueva tierra descubierta eran un gran botín para los piratas. Como estos tesoros americanos recalaban en las Islas Canarias o en las Islas Azores en su rumbo a la vieja Europa la piratería no tardó en emerger en los mares cercanos a las islas. También esta situación estratégica provocaba que los barcos que iban a América pasaran por las islas a aprovisionarse de agua y alimentos, y de camino atacasen alguna población costera.
En Canarias actuaron piratas de todas las nacionalidades, pero principalmente fueron ingleses, franceses, beberiscos y de los Países Bajos.

Representación del ataque del almirante holandés Pieter van der Does a Las Palmas de Gran Canaria (1599).
Desde los primeros años de conquista se produjeron ataques que lo que pretendían era el saqueo y la captura de indígenas guanches para ser esclavos. También los beberiscos actuaban arrasando los poblados que existían en represalia con las cabalgadas que se hacían en el norte de África.
En el siglo XVI, en España reinaba Carlos I y su nuevo imperio además de gran parte de Europa se extendía por América. Debido a la rivalidad española con Francia los primeros piratas que actuaron en las Canarias durante su reinado fueron franceses que no se conformaban con los barcos sino que también entraban en los pueblos costeros y los arrasaban. La rapiña era habitual en estos primeros piratas.
Sin embargo durante el reinado de Felipe II, principalmente a la muerte de su esposa María Tudor de Inglaterra, los piratas ingleses comienzan a azotar las costas canarias debido a la gran rivalidad hispano-inglesa. En los años finales del siglo XVI se sumarían a esta actividad los holandeses.
En el siglo XVII la piratería en Canarias se intensifica, gracias en parte al debilitamiento del imperio español y a las numerosas guerras con Francia y Flandes. La inseguridad, no sólo para navegar por las islas, sino también de la vida de los isleños frente a los ataques piráticos hace que se cree la figura del Capitán General con funciones tanto militares como políticas. También llegan a Canarias una serie de ingenieros para dotar de torres y castillos a las costas canarias para hacer frente a los ataques de piratas y de otras fuerzas enemigas españolas.
En el siglo XVIII los ataque ingleses se intensifica, ya no sólo con el objetivo de obtener tesoros y hacer rapiña sino también con la intención de invadir y ocupar las islas. Son repelidos muchos de estos ataque en las ciudades más importantes pero en las "islas menores" estos piratas tienen éxito debido a la debilidad defensiva de las poblaciones.

La caída de la piratería en Canarias
Aparte de una mejor defensa de las Canarias, un hecho memorable para estas tierras fue lo que hizo que la piratería descendiera en las islas de forma sustancial. Este hecho fue el fracasado ataque de Horacio Nelson en 1797 a Santa Cruz de Tenerife.

Nelson perdió un brazo en el ataque a Tenerife
La pretensión de muchos de los ataques de piratas ingleses era la de apoderarse de las islas en nombre de Inglaterra más que hacer rapiña. Finalmente se prescindió de piratas o corsarios y un almirante inglés aparece, con su flota, el 25 de julio de 1797 frente a la costa de Santa Cruz de Tenerife. Al ataque le opone resistencia las tropas canarias, bajo el mando del general Gutiérrez, y un destacamento francés que se encontraba en la isla. En el enfrentamiento Nelson pierde un brazo al ser alcanzado por una bola de cañón. Nelson se ve desbordado por la imprevista marcha de la batalla y tiene que capitular. Ya en tierra firma una paz, en el que se compromete no intentar apoderarse de las Canarias. La mayor defensa de las islas junto al declive de la piratería hace que poco a poco las poblaciones y capitales se asentaran en la costa, ganando en importancia y desarrollo respecto a las del interior.

Piratas y Corsarios que actuaron en Canarias
- Franceses:
Jean Fleury (también conocido como Juan Florín) en 1522.
Francois Le Clerc o Pie de palo. Saqueó e incendió Santa Cruz de la Palma en 1553.
Durand de Villegaingnong. También atacó Santa Cruz de la Palma en 1554, pero esta vez fue rechazado el ataque.
Jean Capdeville. Arrasó San Sebastián de la Gomera en 1571.
Jacques Sores. Atacó La Palma en 1570.
- Ingleses:
John Poole.
Francis Drake. Fracasado ataque en 1585 a Santa Cruz de la Palma. También fracasó en el ataque a Las Palmas de Gran Canaria y quiso resarcirse atacando un poco más al sur de la isla, en Arguineguín, pero también fue sorprendido y tuvo que huir con numerosas bajas.
William Harper. En 1593 ataca Lanzarote y Fuerteventura.
Walter Raleigh. Ataques sobre Tenerife y Fuerteventura en 1595.Ataque a Arrecife en 1616.
John Jennings. Santa Cruz de Tenerife sufre un ataque en 1706 que es repelido.
Woodes Rogers. Fracasado ataque a Santa Cruz de Tenerife en 1708.
Charles Windon. En 1744 ataca San Sebastián de la Gomera y La Palma.
En 1762, George de Cumberland y Berkley desembarca en Puerto de Naos (El Hierro).
John Hawkins (conocido en Canarias como Aquines, por castellanización de su apellido). Mantuvo relaciones mercantiles con algunos propietarios de las islas a pesar que también atacaba poblaciones junto a Francis Drake.
Robert Blake. Atacó Santa Cruz de Tenerife en 1656.
- Países Bajos:
Pieter van der Does. Fracasó en el intento de invasión e incendio de San Sebastián de la Gomera, pero tuvo éxito en el saqueo e incendio de Las Palmas de Gran Canaria en 1599.
- Otros (Argelinos, Tunecinos, Turcos...):
Dogalí apodado el Turquillo. En 1571 ocupa Arrecife (Lanzarote), saqueando, incendiando y capturando un gran número de isleños.
Tabac Arráez y Solimán saquean Teguise (Lanzarote) y también atacan San Sebastián de la Gomera en 1618.
Morato Arraez. en 1586 ataca Lanzarote, llegá hasta Teguise saqueándola y llevándose muchos cultivos.

martes, 13 de mayo de 2008

La isla de la Tortuga


La Isla de la Tortuga (en francés, Île de la Tortue) es una isla del océano Atlántico, de 37 km. de largo por 7 km. de ancho, de 180 km², situada al Noroeste de la República de Haití. Durante el siglo XVII fue un bastión para los piratas que surcaban el mar Caribe. Debe su nombre a una montaña cuya forma recuerda vagamente la de una tortuga. Forma parte de un bloque tectónico diferenciado de la isla La Española. Es muy accidentada, con una cordillera central, una serie de terrazas orientadas al Norte, suelo arenoso y con limo en la zona costera y arcilloso en las zonas más altas, que alcanzan los 450 m. La costa sur tiene playas y unos excepcionales arrecifes. Las montañas de la zona Norte de la Tortuga son tan inaccesibles que se la llama la costa de hierro. Al sur, su puerto ofrece un excelente refugio. Allí se encontraba un establecimiento para el tráfico de tabaco y de cuero con los bucanero de La Española. Sin embargo, fueron las capturas de los barcos españoles las que dieron a la isla su reputación de albergue de de los filibusteros del Caribe.
En 1640, el enviado francés Le Vasseur tomó el control de la isla. Al mando de numerosos soldados, expulsó a los ingleses, lo cual fue un beneficio para los piratas, que encontraban facilidades para avituallarse de víveres y pólvora. En lugar de cargar con su botín, los aventureros podían dejarlo allí en lugar de cargar con ello durante varios meses de viaje, y desde la isla no había más que una jornada hasta las desembocaduras de los ríos y los puerto de lo que hoy es Haití.
El 6 de junio de 1665, la Tortuga es entregado a Bertrand d’Ogeron bajo el dominio francés. D’Ogeron había llevado vida de bucanero, tras lo cual, de 1662 a 1664, había contribuido al desarrollo de las Grandes Antillas asegurando el transporte de centenas de enrolados desde Nantes a Léogane y Petit-Goâve. Sin embargo, los filibusteros gozaban ahora de una suerte de régimen anárquico que les dejaba libres de toda imposición y les permitía traficar a su gusto. Hasta 1670 no fue establecido el orden legal y, aunque perduraron algunos incidentes, nunca se produjo una verdadera insumisión.